Windows 11 ARM64 hace tiempo que ya no es un caso especial exótico. Nuevas clases de portátiles y puestos de trabajo móviles hacen razonable incorporar esta plataforma pronto en la arquitectura y en los procesos de build.
En aplicaciones Delphi, el punto crítico rara vez es solo el compilador. A menudo se vuelven problemáticas bibliotecas externas, controladores nativos, informes, rutas de instalación o integraciones que asumen silenciosamente x64.
Quien aclara estas cuestiones temprano gana margen: para nuevo hardware, para estrategias de cliente sostenibles por más tiempo y para una arquitectura objetivo que no fracase más adelante por componentes heredados aislados.
ARM64 es, por tanto, menos un tema de marketing que una prueba de previsión técnica. Cuanto antes se tengan en cuenta plataformas de este tipo, más económica seguirá siendo la evolución posterior.